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Resumen:
Desde hace muchos años
que los Dentistas Generales y Cirujanos Máxilofaciales que realizan
este tipo de Cirugías, se han planteado la posibilidad de usar
antibióticos, ya sea como profilaxis o como tratamiento, para evitar
la aparición de las infecciones postoperatorias a una cirugía de
tercer molar. Pero con el correr del tiempo, muchas investigaciones
han demostrado que el uso de los distintos antibióticos standard a
nivel sistémico no presentan diferencias significativas con aquellos
procedimientos que no utilizan dichos antibióticos. Se ha visto, en
cambio, que el uso de Tetraciclinas tópicas en el alvéolo
inmediatamente después de la cirugía y el uso de irrigadores con
Clorhexidina al 0,2% han disminuido de manera considerable la
aparición de infecciones, como también de la Alveolitis Seca.
Introducción
Una de las metas principales del
Cirujano al realizar cualquier procedimiento quirúrgico es prevenir
la infección postoperatoria luego de la cirugía. Para lograrlo, es
necesaria la profilaxis antibiótica en algunos procedimientos.
Muchos de estos pueden caer en las categorías de Cirugías
Limpias/Contaminadas o Contaminadas. La incidencia de las
infecciones postoperatorias en una cirugía limpia esta más
relacionada con la técnica del operador que del uso de profilaxis
antibiótica.
La Cirugía de Terceros Molares Incluidos claramente cae en la
categoría de Cirugía Limpia/Contaminada. Sin embargo, se desconoce
la incidencia exacta de la infección postoperatoria. Estudios han
demostrado que la infección postoperatoria corresponde a un evento
poco común luego de este tipo de cirugías. Esto quiere decir que es
poco usual observar dolor, edema y producción de pus que requiera de
incisión y drenaje o antibioterapia. La incidencia de dichas
infecciones es, probablemente, menor al 2% para la mayoría de las
cirugías.(1)
Esta cirugía corresponde al procedimiento quirúrgico más frecuente
dentro de los procedimientos realizados en Cirugía Maxilofacial y
corresponde a una cirugía estándar. Aún así, ha producido mucha
controversia durante las últimas tres décadas, especialmente sobre
la necesidad profiláctica de extraer dichas piezas dentarias, como
también de realizar o no profilaxis antibiótica, lo que hace que su
prescripción sea controversial.(2)
El porcentaje de infección luego de la exodoncia de los terceros
molares es mayor que en una exodoncia de rutina2 pero, como se
mencionó anteriormente, ésta es muy baja.
Un problema más común es la Alveolitis Seca. Esta falla en la
reparación de la herida es mayormente causada por la combinación de
saliva y bacterias anaeróbicas.(1)
Antibióticos Sistémicos
Reiteradamente la literatura ha
confundido la palabra Profilaxis. Hay que tomar en consideración que
Profilaxis es todo aquel procedimiento que se efectúa antes y no
después del acto quirúrgico. Toda acción posterior, ya es
considerada como tratamiento.3 Partiendo de esta base, la Profilaxis
Antibiótica (independiente del antibiótico a utilizar como veremos
más adelante) debe realizarse antes de la cirugía y con un tiempo
adecuado de administración para poder obtener un MIC óptimo en el
sitio de la cirugía, así como también los niveles sanguíneos deben
ser, por lo menos, 3 a 4 veces mayores al MIC antes de la cirugía y
evitar así la invasión bacteriana.(3)
Es común el uso de antibióticos en cirugía de terceros molares como
tratamiento contra la posibilidad de infección causada por
microorganismos orales. La vía sistémica sigue siendo la forma más
común de administración, aún cuando el uso de enjuagatorios
antisépticos como Clorhexidin al 0,2% previo a la cirugía y el uso
de antibióticos en el alveolo inmediatamente después de la exodoncia
han demostrado ser efectivos en la prevención de la infección
postoperatoria.
Pero, ¿El Cirujano ha seguido los Principios sobre Profilaxis
Antibiótica descritas por Peterson? Estas son: Primero, el
procedimiento quirúrgico debe tener un riesgo calculado de
infección; Segundo, se debe elegir el antibiótico adecuado para el
procedimiento quirúrgico; Tercero, los niveles antibióticos deben
ser elevados; Cuarto, el antibiótico debe ser administrado tomando
en consideración su MIC y; Quinto, se debe exponer el antibiótico el
menor tiempo posible.(2) Aún cuando
los principios 2 al 5 determinan un correcto protocolo y
administración, sólo el primer principio determina la necesidad de
dicha terapia. Como se dijo previamente, la cirugía de terceros
molares es considerada como un procedimiento limpio/contaminado y,
por lo tanto, el uso de antibióticos de rutina ha hecho que muchas
investigaciones entren en conflicto.
Diversos estudios han revelado que la incidencia de complicaciones
postoperatorias son del orden del 1% al 5,8% de los casos. Además se
ha visto que la incidencia de las infecciones a planos profundos es
igual de baja, lo que hace que la administración de antibióticos sea
cuestionable.(2) Happonen y col.(2)
compararon los efectos del Tinidazol y Penicilina en la cirugía de
terceros molares y concluyeron que el uso de estos dos antibióticos
comparados con el no uso de antibióticos no presentaban diferencias
significativas. MacGregor y Sands y col.(2)
no recomiendan la administración de rutina de antibióticos en
cirugías de terceros molares excepto en casos de mayor complejidad.
Por otro lado, Mitchell (2) comparó
Tinidazol con un grupo control y observó diferencias significativas
en relación a la reducción de infección en el grupo de Tinidazol.
Sin embargo, el autor recomienda sólo el uso de antibióticos
bactericidas anaeróbicos para terceros molares incluidos. Kaziro,
MacGregor y Addy, Bystedt y Nord (2)
concuerdan con lo anteriormente mencionado. Pero además, dichos
autores recomiendan el uso de antibióticos sólo en una cirugía de
carácter traumático o en casos donde la pieza dentaria será difícil
de remover.
Un punto crucial de debate sobre la administración de antibióticos
en la cirugía de terceros molares es el tiempo de administración.
Usualmente, los antibióticos son recetados y administrados luego de
la cirugía por vía oral, alcanzando su MIC algunas horas después de
la exodoncia. Sin embargo, existen fuertes evidencias que demuestran
que la administración preoperatoria del antibiótico produce un
efecto significativo en la reducción de la infección postoperatoria.
Stone y col. (2) demostró que las
infecciones postoperatorias disminuyeron en pacientes que recibieron
una profilaxis antibiótica preoperatoria.
Classen y col, Piecuch y col. (2)
también demostraron lo previamente señalado, pero además recalcaron
que sólo debiese ser usado en cirugías de terceros molares
incluidos.
Antibióticos Tópicos
Junto con investigaciones
realizadas sobre la administración de antibióticos sistémicos, se
han realizado numerosos estudios sobre la aplicación tópica del
antibiótico inmediatamente después de la cirugía. Aún cuando este
tipo de tratamiento no es realizado previo a la cirugía, su tiempo
de exposición y de administración es menor que los que se han
propuesto en situaciones postoperatorias.
La aplicación tópica de antibióticos, como también de sustancias
antisépticas como Clorhexidina al 0,2%, han sido utilizadas por su
mayor concentración en la zona de la exodoncia, evitando así la
presencia de infecciones postoperatorias y de alveolitis.
(4)
Los antimicrobianos aplicados tanto sistémica como tópicamente han
demostrado una reducción en la incidencia de las alveolitis secas.
El uso de Tetraciclina tópica en polvo o en suspensiones acuosas ha
demostrado, la mayoría de las veces, una reducción significativa de
las alveolitis secas, como también la combinación de Tetraciclinas
con Hidrocortisona. Debido al transportador de esta combinación, se
han detectado numerosos casos con hipersensibilidad, por lo que se
recomienda el uso de la solución acuosa.
(4)
Como se ha demostrado a través de estudios, la efectividad obtenida
al usar tetraciclina tópica en solución ha llevado a la práctica de
rutina de esta modalidad en cirugías de alto riesgo de producir
alveolitis seca como en terceros molares inferiores incluidos,
exodoncias de piezas dentarias posteriores complicadas y en
pacientes con una larga historia de tabaquismo, demostrándose una
importante disminución de alveolitis seca comparados con sitios sin
este tratamiento. (4)
En otro estudio, se analizaron tres
grupos:
1) sin tratamiento antibiótico
2) con tratamiento antibiótico sistémico
3) con tetraciclina tópica
Los tres grupos estaban conformados
por pacientes que presentaban terceros molares incluidos. Se
demostró que el porcentaje de infección fue de 14,9% en el grupo sin
antibióticos, 5,7% en el grupo con antibióticos sistémicos y 2,1% en
el grupo con tetraciclina tópica aplicada en el alvéolo
inmediatamente después del procedimiento quirúrgico.
(3)
Junto con las tetraciclinas, se encuentran todo el arsenal de
antibióticos aunque no todos han sido probados en su aplicación
tópica.
Las Lincosaminas han sido consideradas como fármacos de primera
línea en infecciones odontogénicas moderadas a severas y han
demostrado ser efectivas frente a una gran variedad de aeróbicos
gram (+) y bacterias anaeróbicas. Al aplicarlo de manera tópica, la
Lincomicina y Clindamicina han reducido de manera significativa el
colapso del coágulo y su posible infección. La aplicación sistémica
de estos medicamentos también ha logrado disminuir
significativamente las alveolitis secas.
Tanto la Penicilina y sus derivados como el Metronidazol y Tinidazol
han demostrado efectividad en la vía sistémica pero no se han
realizado trabajos que determinen de manera concluyente su
efectividad a nivel tópico.
Evidencias
Contrarias
Cada antibiótico imaginable,
individual o en combinación, en diversas fórmulas y dosis y
aplicados bajo numerosos transportadores han sido usados a través de
los años en un intento de prever la Alveolitis Seca. Sin embargo,
muy pocos estudios están de acuerdo. La incidencia citada en algunos
estudios es mayor con antibióticos que en estudios sin tratamiento
antibiótico. En algunos casos, el antibiótico o el transportador ha
causado más complicaciones que la Alveolitis Seca. En muchos
estudios, variables que fueron consideradas como agentes causales o
incrementales de riesgo de Alveolitis Seca no fueron corregidas.
(5)
El hecho de que ha habido malinterpretaciones sobre el concepto de
Profilaxis, también ha generado controversia. El principio básico de
la profilaxis corresponde a que el antibiótico esté en los tejidos
al momento de la cirugía. (3)
La administración del antibiótico como profilaxis de más de 24 horas
no ha demostrado beneficios en la mayoría de los estudios y, por lo
tanto, se debe considerar la administración de 1 dosis preoperatoria
para administrar un antibiótico de manera profiláctica.
(3)
Finalmente, el uso de elementos tópicos en el alvéolo puede generar
más daño de lo previsto. El hecho de haber sustancias extrañas, el
organismo puede generar una respuesta tardía a la cicatrización,
como también reacción de hipersensibilidad y resistencia
antibiótica. (5)
Realidad
Actual
Hoy en día el uso o no de
antibióticos se resume a la necesidad de cada paciente.
Los factores que determinan su uso son: 1) Pacientes con compromiso
sistémico, como los casos de Endocarditis Bacteriana; 2) Molares
incluidos con un alto grado de complejidad que, en el momento de la
cirugía, llevará a la realización de osteotomías; 3) Molares con
historia de infección; 4) Presencia de Pericoronaritis Aguda.
(6)
El antibiótico de preferencia es Amoxicilina, con una dosis de 2 g 1
hora antes de la cirugía. En casos de hipersensibilidad, se puede
administrar Clindamicina que ha demostrado un efecto deseable contra
las complicaciones postoperatorias. (4)
En casos de cirugías de terceros molares no complicados, se
recomienda sólo el uso de Antiinflamatorios No Esteroidales, junto
con enjuagues de Clorhexidina al 0,2% previos y posteriores a la
cirugía. (4,6)
Conclusión
Como se ha podido observar, el tema
de la Profilaxis Antibiótica es muy variado como controversial. Son
muchas las investigaciones que se han realizado en las últimas tres
décadas, sin que la Comunidad de Cirujanos Maxilofaciales llegue a
un consenso. Establecer un Protocolo Estándar de Profilaxis o
Tratamiento Antibiótico para Cirugías de Terceros Molares es
prácticamente imposible ya que depende de las experiencias de cada
Cirujano, estableciendo cada uno su protocolo.
Aún así, la evidencia señala que si se desea realizar una
profilaxis, ésta debe ser tomada como tal y, por lo tanto, la
administración de antibióticos debe ser antes y no después de una
cirugía, para así contar con una concentración óptima del
antibiótico al momento de iniciar el procedimiento.
Es de opinión del autor seguir los factores que determinan el uso de
antibióticos para una cirugía de terceros molares independiente de
su administración, tópica o sistémica, ya que la administración
indiscriminada de estos fármacos sólo llevará a la creación de
especies más resistentes.
Finalmente, es necesario realizar más estudios que apoyen la
evidencia en relación a los antibióticos tópicos, tanto de su
concentración en el alvéolo como de las posibles reacciones
adversas.
Material proporcionado por:
Dr. Claudio Menis Cohen.
Cirujano Dentista titulado de la Universidad Mayor, Santiago – Chile
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